Qué empacar para Buenos Aires
Empacar para Buenos Aires es más sencillo si piensas en capas y en la humedad. La ciudad combina días templados con ráfagas de viento que suben o bajan la sensación térmica con rapidez. Por eso, elige prendas versátiles, de secado rápido y que puedas superponer.
Para verano, incluye remeras livianas, shorts o pantalones de telas frescas, un sombrero, gafas de sol y protector solar. Un piloto compacto o poncho te salvará en tormentas de tarde. Zapatillas respirables y una botella reutilizable son aliados constantes. Para noches con brisa, un buzo fino o camisa manga larga ligera resulta suficiente.
En otoño, prioriza capas: remeras, camisas, un suéter liviano y una campera cortaviento. El calzado cómodo impermeable rinde con lloviznas persistentes. Un paraguas pequeño cabe en la mochila sin estorbar. Colores neutros combinan con facilidad para improvisar atuendos cuando el día gira de templado a fresco.
En invierno, suma abrigo medio a grueso, bufanda, gorro y guantes delgados; no olvides medias de repuesto. Un piloto con capucha evita cargar paraguas en lluvias moderadas. Aunque no suele nevar, el viento del sur potencia el frío en las veredas abiertas y costaneras. Las capas térmicas delgadas debajo de la ropa común ayudan sin ocupar demasiado espacio.
En primavera, alterna prendas cortas y largas, más una campera liviana que corte el viento. Si planeas salir al río o micritos al conurbano, lleva un abrigo extra. En días de sudestada, la humedad y el spray salino exigen materiales que sequen rápido. Un sobre para documentos impermeable protege entradas, mapas y pasaporte.
Para actividades: para caminar, zapatillas con buena suela; para fútbol o parques, muda adicional; para teatro o restaurantes, una camisa o vestido versátil que no dé calor en interiores. En todos los casos, un cargador portátil y funda de lluvia para la mochila suman tranquilidad.
Por último, piensa en una pequeña botiquín con analgésico, curitas e hidratante labial. Con estas piezas, estarás listo para disfrutar la ciudad sin sobresaltos climáticos.
